Todo está listo para disfrutar esta noche de Halloween 2014.
Son 8 20 pm y decidimos dejar el auto en casa pues el acceso al estacionamiento es muy complicado.
Decidimos irnos en transporte publico y calculamos que haríamos 20 por
mucho 30 minutos en metro para llegar puntuales al Auditorio Nacional a
la cita que estaba programada a las 9 pm.
Compramos 6 boletos
previendo el regreso en el mismo gusano naranja que se mueve por el
inframundo de la ciudad. Arriba al anden, abre sus puertas y con grata
sorpresa vemos que viajan en el catrinas, calaveras, chuckys y hombres
lobo. Brillan por su ausencia los Dráculas y las momias.
Poco a poco van bajando en las estaciones antes de llegar a Auditorio Nacional que es nuestro destino.
La afluencia de usuarios del metro es escasa, son pocos los que se
dirigen al Auditorio esa noche. Casi todos eligieron llegar en auto con
todo y el problema de estacionamiento clausurado que tiene el recinto.
Al salir a la superficie de inmediato nos dirigimos al puesto de hot
dogs que esta en las afueras del lugar. Es bien sabido que estos antojos
previos a un concierto es cuando más se disfrutan.
Mientras
devoramos 2 hot dogs y un Boing de mango observamos alrededor nuestro el
desfile de personas que se han dado cita para ver a CAIFANES la banda
que nos reúne a todos esta noche.
Pasan ante nosotros las
brujas, las calaveras, el Papá con sus hijos, las chicas entradas en
años, los rockeros que antaño tenían largas matas y ahora lucen
incipiente cabello.
Han quedado atrás los peinados a la Robert
Smith y han dado paso al cabello engomado, al pantalón de vestir y a las
playeras polo. Todo ha cambiado pero el espíritu rockero sigue ahí.
Los puestos de souvenirs no oficiales ofrecen de todo: llaveros,
tazas, fotos, playeras con letras fluorescentes, sudaderas, discografías
en MP3 y hasta la carcasa con letras en piedrowsky de Caifanes.
Dejaremos las compras para la salida pues tenemos que ver la Oficial
Merchandise dentro del lugar.
Por el sonido local se escucha
“tercera llamada” lo que nos apura a entrar al recinto y tomar nuestros
lugares, 15 minutos después se abre el telón y suena “Aviéntame” del
disco El Nervio del volcán. La euforia se desata y algunos no pueden
creer que a sus menos de 20 años estén escuchando a Caifanes en vivo.
Le sigue “Para que no digas que no pienso en ti” y “Miedo”.
Hasta entonces es cuando Saúl Hernández aprovecha para saludar a la
banda, a la Raza como el los llama desde hace más de 20 años. Continua
con “Te estoy mirando” y “La vida no es eterna”, dedicada al padre
recién fallecido de un fan.
Continua con “Aquí no pasa nada”,
momento cumbre del concierto donde logró amalgamar a toda la audiencia
al exigir justicia por los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapan.
Diego Herrera muestra las palmas de sus manos donde trae dibujado un
numero 4 y un numero 3.
Las cámaras del Auditorio fue el único
momento que se permiten tomar su protesta. “Nubes” del disco El nervio
del volcán hace acto de presencia y la multitud la corea a todo pulmón.
Le sigue Amanece, Cuéntame tu vida, será por eso, mátenme porque me
muero y Afuera.
Para presentar esta canción Saúl Hernández
menciona “hay canciones que van más allá de la letra, de Los Arreglos”
palabras que parecen estar disculpando al guitarrista invitado de esta
noche, el mismo que hace extrañar a quien fue el pilar de Caifanes en
ese rubro: Alejandro Marcovich.
Saúl Hernández en la medida de
lo posible evita los intros o los inpass que adornan las canciones pues
se nota que le cuesta trabajo a su guitarrista lograrlos.
Antes
de que nos olviden, Piedra, Nada y de noche todos los gatos son pardos
suenan con un Saúl visiblemente cansado, con una voz notablemente
debilitada y con el resto de Caifanes tocando a un menor ritmo para
lograr compensar al vocalista.
Sigue el recital hasta llegar “no
dejes que” la cual confirma la poca ejecución del guitarrista y con la
cual dicen buenas noches y agradecen a todo el público.
Al grito de otra, otra, la banda regresa para tocar su más grande éxito La célula que explota y finalmente La negra Tomasa.
En punto de las 11:40 pm se cerró el telón y empezó el éxodo hacia
Paseo de la Reforma para llegar con tiempo al Halloween, caerle al
metro porque lo cerraban o simplemente platicar de Caifanes y el
esfuerzo sobrehumano de Saúl por seguir cantando.
Si, incluso, alguien se atrevió a decir que era el José José del Rock. Con muchas ganas pero sin voz.
NaCoElCaiFAN.
Naco is biutiful.